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sábado 18 de noviembre 2017

Corazón de perro

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mar 17, 16 • Staff Ser MAYOR

 

Por: Laura Olmos

Fotos: Cortesía Ambulante

Festivales internacionales (Venecia, San Sebastián y Nueva York) han acogido con muy buenas críticas el film de Laurie Anderson, Corazón de perro. La revista neoyorkina Arcadia documenta que en la 53 edición del Festival de Cine de Nueva York la directora concedió unas palabras antes de que iniciara su documental. Comenzó diciendo: “A Lou le hubiera encantado estar acá con nosotros. La película es sobre nuestra perra. Tras un silencio afirmó: muchos de ustedes eran sus amigos”. Anderson se refería a su esposo, célebre guitarrista y músico rockero, Lou Reed, quien murió en 2013 de cáncer de hígado.

Lolabelle, la mascota de ambos, fue adoptada por Laurie, luego de que una pareja la abandonó. Una escena en cámara lenta refleja el enojo de la pareja en proceso de divorcio. “La esposa no la quería –comenta Laurie en la narración–; el esposo no sabía que hacer con ella; el niño sí la quería, pero ellos no lo querían ni a él”. Laurie recogió a Lolabelle y compartió con ella momentos que son retratados en el documental de forma sublime. La simbiosis entre ambos personajes es perfecta, sobretodo cuando Laurie acompaña a Lolabelle en su proceso de vejez y ceguera.

Emblema del arte vanguardista, Laurie de 69 años resignifica la vida y plasma imágenes en armonía con las frases filosóficas que describe y que parten de una sabiduría budista, la cual se acompaña de cuadros artísticos que retratan gotas de lluvia, animaciones en tinta negra de su propio rostro, ramas de árboles otoñales, campos en donde pasea con su perra, aves que sobrevuelan el cielo mientras Lolabelle advierte que “vienen por ella”. Significación de la asimilación del peligro e incertidumbre. El documental no sólo describe la pérdida paulatina de las facultades de su perra, sino también, la pérdida de su madre y por ende la de su esposo, aunque a este último nunca lo cite.

“Cuando supe que mi madre estaba enferma descubrí que no la amaba; sin embargo, intenté llegar hasta su lecho de muerte, pero una nevada me lo impidió. No pude despedirme”. Laurie se refugia en la filosofía budista para entender por qué no puede sentir la muerte de su madre ni lo que, en el mejor de los casos, sería la culpa. Entre escenas invernales hace una reflexión existencialista acerca de la trascendencia de la vida, los apegos, la causa fundamental del sufrimiento para no dejar ir a la persona, la transitoriedad. Su guía espiritual le recomienda evocar una anécdota afectiva. “Alguna vez paseaba a mis hermanos en una carriola; el hielo que cubría el piso se rompió y la carriola se hundió con ellos. Me arrojé al agua a rescatarlos. Logré hacerlo, los tomé en mis brazos y regresé a casa. Cuando le conté a mi madre el suceso, ella acertó decir: No sabía que bucearas también. Eres buena buceadora”. Entonces ocurrió un fenómeno “la perdoné”. La narrativa de las escenas se complementa con silencios pausados que seden espacio a la música de un cuarteto de cuerdas.

Laurie no sólo es introspectiva, también trae al imaginario colectivo la muerte de quienes fueron víctimas de terrorismo el 11 de septiembre de 2011. Y hace guiño político cuando equipara las nuevas instalaciones de la CIA, en el desierto de Colorado, con las pirámides de Egipto. En ambos se guardan secretos: los primeros de los faraones, los segundos de los ciudadanos de a pie.

Corazón de perro es una catarsis documental, un film que nos acerca a la reflexión y resignifica el proceso de muerte, que nos incluye en la soledad de la creadora y, al mismo tiempo, en su liberación. Este simbólico documental forma parte del festival Ambulante Gira de Documentales 2016 y será exhibido en diferentes salas de la República Mexicana.

Ver el Tráiler aquí

+Info

Laurie Anderson tiene 69 años, nació en un suburbio de Chicago Glen Ellyn, Illinois el 5 de junio de 1947. Es cantante, violinista, poeta, dibujante y artista experimental de performance. Entre sus muchos atributos está el de crear varios instrumentos, entre ellos un violín de arco de cinta, que consiste en tener un cabezal magnético en lugar de cuerdas. La última película que dirigió antes de Corazón de perro fue filmada en 1986: Home of the Brave.

Sedes en la Ciudad de México:

Cinépolis Plaza Carso, viernes 1 de abril, 19:30 horas

Cinépolis Universidad, sábado 2 de abril, 19:20 horas

Cinépolis Oasis Coyoacán, domingo 3 de abril, 19:30 horas

Cinépolis Plaza Carso, martes 5 de abril, 21:05 horas

Cinépolis Plaza Satélite, miércoles 13 de abril, 19:10 horas

 

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