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sábado 18 de noviembre 2017

Los juegos de mesa que activan nuestra mente

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abr 19, 16 • Staff Ser MAYOR

Salud 1

Mantener la mente activa es fundamental para vivir un envejecimiento saludable, ¿sabías que juegos como el ajedrez o el dominó son útiles para cumplir con este objetivo?

Staff Ser MAYOR

Además de la participación social, la actividad física y una alimentación adecuada, la actividad mental es fundamental para vivir un envejecimiento saludable. Lo más probable es que muchos lectores se pregunten en este momento: “¿cómo puedo mantener la mente activa?”. Los juegos de mesa, los pasatiempos y los ejercicios concretos para estimular las capacidades mentales son una buena respuesta. En esta ocasión nos centraremos en los juegos de mesa, una excelente forma de potenciar la actividad de la mente y la participación social.

Actividades lúdica y algo más…

Los juegos de mesa contrarrestan los sentimientos de soledad, mejoran la autoestima, la motivación, la capacidad de afrontar situaciones de estrés y favorecen una rápida adaptación al entorno, incluso pueden mejorar las habilidades comunicativas.

Los juegos de mesa a su vez pueden ofrecer nuevos espacios para el aprendizaje. Cualquier edad es adecuada para adquirir nuevos conocimientos y el soporte que da el juego es ideal para esto.

¿Qué juegos de mesa son recomendables?

Cada juego de mesa tiene un nivel de dificultad distinto. Aquí es muy importante ser conscientes de los propios gustos, habilidades y preferencias para dar con el más placentero para nosotros. Cuatro buenos ejemplos de juegos que estimulan la mente son:

Ajedrez y damas

Estos dos juegos de estrategia permiten:

    • Ejercitar la atención, la concentración y el pensamiento crítico (se requiere de la capacidad de “colocarse en los zapatos” del contrincante para adivinar cuáles serán sus movimientos).
    • Poner en práctica el pensamiento lógico, la capacidad para ordenar ideas y tomar decisiones, la flexibilidad de pensamiento (para cambiar de estrategia o planteamiento en función de las acciones del adversario), la planificación, la previsión de consecuencias y la resolución de problemas.
    • Estimular la capacidad de aprendizaje (son juegos que exigen dedicación y empeño para jugar bien y mejorar) y la memoria, en especial el ajedrez pues es necesario recordar las reglas del juego y los movimientos de cada una de las piezas.

Dominó

Es un juego con el cual podremos ejercitar la atención y concentración, la memoria de trabajo y la memoria de corto plazo, el cálculo, la percepción visual, el pensamiento crítico (al tratar de prever cómo jugará el adversario y cómo jugará el compañero, si lo hay) y la flexibilidad de pensamiento para adaptar la estrategia a los cambios del juego.

Juegos de cartas

Bajo esta denominación se engloba una gran diversidad de juegos, algunos muy fáciles y otros realmente desafiantes. En realidad, cualquier nivel de dificultad basado en las capacidades de los participantes es suficiente para estimular la mente pues la mayor parte de los juegos de cartas exige desarrollar la capacidad de atención y concentración, crear una estrategia y ejercitar la memoria. Por muy simple que sea la mecánica del juego, ésta contribuirá con la activación de la mente.

¡Cuidado con los excesos!

La línea entre el beneficio y el perjuicio del juego es muy delgada. El juego debe ser una actividad divertida que contribuya a la activación de nuestra mente, a la vez que mejore nuestras relaciones familiares y sociales. A veces, apostar algo en una partida puede involucrarnos más en el juego, de manera controlada esto no tendría por qué ser nocivo, sin embargo, cuando esta actividad está relacionada con una necesidad, con una acción compulsiva o cuando se relega a un segundo plano el resto de nuestras actividades personales, el juego ya no será saludable.

El juego es saludable si:

    • Se le dedican momentos que no impliquen descuidar obligaciones u otros hábitos saludables.
    • Se puede interrumpir sin problema cuando las circunstancias así lo requieren o cuando es necesario volver a la rutina cotidiana.
    • Lo percibes como una posibilidad más de todas las actividades sociales y recreativas que existen.

El juego NO es saludable si:

    • Experimentas un placer y satisfacción que te llevan a evadir los problemas que te afectan.
    • Desarrollas una dependencia emocional que afecte de forma negativa tu vida personal, familiar, profesional o social.
    • Te muestras preocupado por él, ya sea reviviendo experiencias pasadas o planificando la próxima partida.
    • Estás intranquilo o irritable cuando no puedes jugar o disminuye la frecuencia de juego.
    • Sacrificas obligaciones familiares o sociales para poder jugar.

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